Por más que leo, ojeo y reviso los blogs de la gente de la Coctelera, no puedo dejar de preguntarme ¿será verdad?

La gente, las personas, nos sentimos cada vez más desdichadas, a pesar de tener un techo bajo nuestras cabezas, comida diaria, amigos/as que nos quieren, internet, y todos los lujos a los que podemos acceder en el mundo occidental. ¿Qué nos sucede?

Nada es como imaginábamos. El amor de las películas, si existe, es efímero. Luego te queda una relación en la que tienes que esforzarte día a día para que funcione. Ni tus hijos ni tus padres son tan maravillosos como pensamos que debieran ser. El trabajo que conseguimos, incluso si era el que nos proponíamos alcanzar, nos llena de inseguridad y angustia. Deseamos ser libres, pero necesitamos dinero, y cuando lo tenemos, es el mismo el que nos sigue esclavizando. No basta con conseguir las cosas, hay que mantenerlas. Y así un día, y otro día, y otro.

Una mañana te despiertas y mirás hacia atrás. ¿Cuántas de las cosas que soñabas se han cumplido? Y si se han cumplido, ¿eran como te imaginabas que serían? No por su puesto que no. Cada vez te queda menos tiempo, menos energía, menos juventud para intentar alcanzar la felicidad que nunca llega, que nunca está dónde imaginábamos.

Una oche te acuestas, y piensas en todos los años que te quedan por delante, al menos aparentemente. Entonces la desesperación se apodera de nosotros. ¿Es así como voy a vivir el resto de mi vida?

Te decides a cambiar de rumbo, tomar otro camino, pero es inútil. Todos los caminos son iguales, porque sólo hay un camino. El camino que nos ha marcado la sociedad. No culpo a nadie por ello, pero nadie es capaz de cambiar el destino aunque lo intente.

Parece que cada año, las personas están peor de la cabeza: maltratos, abusos, violencia, depresión, ansiedad, esquizofrenia, síndrome de diogenes...

Intentamos tener cosas, más y más cosas: una casa, una pareja ideal, un trabajo rentable, un ritmo de vida acomodado... Pero creo que no se trata de TENER, sino de SER.

¿Cómo se puede alcanzar la felicidad?

Creo que sólo las personas que han logrado adaptarse perfectamente a la sociedad, pueden llegar a ser felices, aunque no lo entienda, aunque no sé que tipo de felicidad puede ser esa.

Yo soy como soy, y mis médicos me insisten en que debo cambiar ¿el qué? Yo no encajo con este mundo, y sé que no soy la única. El índice de suicidios es cada vez más elevado. Ya nadie desea seguir viviendo así.
La fe ha desaparecido, los sentimientos son más frugales, menos intensos, más frívolos.

Es irónico que en el actual Estado de Bienestar en el que vive el primer mundo, el consumo de drogas, medicamentos, y cualquier otro instrumento para evadirse de la realidad sea mayor que en cualquier otra época.

Hemos llegado a ser un mundo civilizado, cómodo, conformista, placentero. ¿Por qué no somos felices?