TORMENTA CRUEL, TRISTEZA AMARGA
Sigo con ganas de llorar, pero las lágrimas se pierden en algún recondito y oscuro lugar de mi cabeza, incapaces de encontrar la salida que las libere.
La melancolía vuelve a mí una y otra vez, como las olas a la orilla. Algunas veces viene tranquila, serena y calmada, y simplemente me produce desasosiego o inquietud. Otras en cambio, una tormenta de dolor y tristeza arranca mis escasos pensamientos positivos, que todavía no habían tenido ocasión de arraigarse profundamente a la tierra yerma de mi mente. Mientras dura la tormenta el dolor es intenso, la rabia incontrolable y la conciencia deja de pertenecerme por completo.
Pero lo peor es después. Puedo contemplar un paisaje vacío, desolador. Los escombros tirados se balancean frente a mí, se convierten en polvo cuando intento tocarlos.
Una pena inocua reemplaza a todo lo que antes tenía. Tanto esfuerzo, tanto tiempo empleado... ahora no son más que dibujos en el aire, que se esfuman tan rápido como los pintas.
Ahora toca empezar de nuevo, pero las fuerzas, las ganas, la paciencia, merman con cada tormenta. Me pregunto si pronto acabaran mis reservas de energía para poder soportar un día más, una noche mas.
Me tumbaré de nuevo sobre mi lecho de escombros, escombros de polvo y sal, la sal que mis lágrimas no pueden derramar.





esquizo dijo
Dices que la tormenta es cruel, pero no te das cuenta que más allá de esas nubes hay un minúsculo arco iris que se hará grande cuando repares en su presencia.
Un fuerte abrazo
Te acabo de enviar un correo.
5 Abril 2008 | 12:30 AM